A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES
A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES
Hay veces que la ocasión la pintan calva, y de eso han sacado partido muchos de los jugadores de El Reencuentro.
Tras una fase de adaptación, pudimos ver por fin a Iván en estado puro; divertido, locuaz, bromista, risueño… Disfrutando de la estancia y con la esperanza de agotar los días siendo feliz. Convencido de que Lara compartía las guasas se distraía tramando y llevando a cabo sus bromas.
Un personaje que se abandera defensor del honor y los valores humanos (ya ni los busca en si mismo porque jamás los ha localizado) encontró la manera perfecta de victimizarse, pretendiendo convertir a Iván en un enemigo público merecedor de juicio y condena. Su estrategia consistió en oscurecer sus acciones intentando convencer a varios compañeros de la vileza y brutalidad de Iván.
Tras la conocida broma de "hardcore" comenzó el circo de la tele, dirigido por el payaso principal. La que primero mostró una risa y luego sufre de susto, el que siguió durmiendo y más tarde contaba que estaba aterrorizado, la que soltó una carcajada y después condenó la broma, el que aplaudía la idea y a continuación le pidió explicaciones…
Lo que hasta aquí era ya un espectáculo en auge se convirtió en un auténtico linchamiento. Varios habitantes solicitaron a la organización la expulsión de Iván como medida disciplinaria, Jordi González señaló sus nombres: Gerardo, David, Jorge y Lara. Ésta última utilizó a su vez una acusación contra Iván tan grave como son los malos matros
Iván es lo suficientemente sensato y generoso para no utilizar otras palabras en su contra, "mobbing", por ejemplo.
Tras el show digno de cualquier "prime time" llegó la gran pelea, donde junto a Jorge y Lara se unió David como voz cantante, hasta tres veces negó que no pidió su amonestación.
La rabia, incredulidad, el cúmulo de tensiones, la decepción y recordar la palabra que se utilizó como dedo acusador provocaron el llanto en Iván. Observamos como intentó encubrir sus lágrimas pretendiendo disimular su estado, pero le venció sus propios sentimientos y por fin descargó todo lo que le ahogaba. Cuántos estábamos en nuestro sofá deseando poder traspasar la pantalla y darle un abrazo para recordarle que sigue sin estar solo.
Fiel a sus propias normas de vida los lamentos sólo duraron unas horas y no cayó en la tentación de revolcarse en la desgracia. Para Iván, mañana siempre será otro día y de nuevo nos ha mostrado su sonrisa.
Iván vive y convive en la casa de Guadalix olvidando que está en "la tele", así está expuesto a que aquellos que buscan pelos a la calavera, puedan acusarle de intentar incendiar a ancianas o agredir a niñas.
Lupe Alcover
