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EL ESPIRITU DE GRAN HERMANO

EL ESPIRITU DE GRAN HERMANO


He escuchado a alguien decir que no entendía cómo Iván podía haber ganado Gran Hermano…

¿Por qué ganó Iván? Lo cierto es que es una pregunta muy fácil de responder. Lo principal y más importante es decir que su triunfo con el 69,8% fue gracias a la audiencia, que al fin y al cabo es quien decide. Poner en duda el criterio y las motivaciones de los votantes supone un insulto para todos aquellos que le apoyaron en su día.

Iván representó al concursante novel de Gran Hermano, sin saber de estrategias, audiencias o interpretaciones ante las cámaras. Algo que difícilmente creíamos poder ver tras la primera edición del concurso.

Durante su convivencia en la casa no hizo otra cosa más que convivir y sobrevivir. Vivió esa experiencia al máximo, con sus alegrías y vicisitudes, sin tapujos: Escuchamos sus sentimientos, compartimos sus bromas, le vimos llorar y aún sonreímos al recordar sus carcajadas. Si utilizó Gran Hermano de alguna manera fue, como el mismo dice, para limpiar su alma.

Y mientras limpiaba su alma nos regaló a muchos espectadores una experiencia que todavía recordamos con nostalgia y cariño. A través de la pantalla conquistó miles de corazones simplemente por ser como es, algo que aunque parezca simple, pocos han conseguido.

Dos años después, aquellas personas que pegadas al televisor seguían a Iván, continúan expresando un sentimiento de gratitud al pensar en todos los momentos que Iván nos regaló desde Guadalix. Es imposible resumir con un argumento por qué fue ganador, son demasiados los recuerdos y experiencias que pudimos vivir junto a él en esa edición:
Por ser el mismo, sincero y transparente. Por no preocuparse de el qué dirán defendiendo sus principios y a sus amigos. Por no tolerar las injusticias. Por no hacer uso de estrategias. Por hacerles sentir. Por atrapar su atención con sus conversaciones. Por no elegir a sus amigos por conveniencia. Por divertirse y vivir. Por crear una empatía con los telespectadores. Por divertir… En definitiva, por regalarnos su vida.

Jamás utilizó el victimismo que muchos le quieren otorgar, una de las características más relevantes de Iván es la capacidad de defenderse y el respeto por sí mismo, no hay cabida en él para la palabra víctima. No es justo reducir su recorrido en Gran Hermano a una escena que sucedió una única noche donde pudimos ver sus lágrimas de impotencia.

Aun tras el tiempo que ha transcurrido, sigue habiendo gente que contesta a quien le pregunte que Iván simplemente “les enamoró”. Descubrieron a una persona transparente y original. No abundan personas como él y los que le conocemos personalmente podemos certificar que no hay diferencias entre el concursante y la persona, ni se ha producido ningún cambio en él desde que llegó a las casas del gran público.

Alguien le preguntó a “El gato encerrado” qué tenía Gran Hermano 10 que a tantos había encantado, su respuesta me parece magnífica y con su permiso la repetiré: Lo que tanto nos gustó de esa edición se llama Iván y se apellida Madrazo. No hay más.

Iván está enamorado de su aventura en Gran Hermano, es la experiencia más feliz que ha vivido. Al prepararse el día anterior de su entrada en El Reencuentro siguió un ritual, repitiendo los preparativos que siguió dos años atrás. No es obsesión, ni superstición, es simplemente pasión. Al tener en su mano la oportunidad de vivir de nuevo aquella aventura ha querido seguir cada paso con todos los sentimientos a flor de piel: Esto es precisamente la gran virtud de Iván, su ímpetu, su capacidad de sentir, de vivir y de compartirlo con nosotros.

Lupe Alcover